DESCUBRE LA VERDADERA TRADICIÓN MÉXICANA Y EL PORQUÉ DETRÁS DEL JEFE LUIS
SOBRE NOSOTROS
Dicen que el tequila nació de un acto divino...
Cuando Mayáhuel y Quetzalcóatl unieron sus destinos, la tierra jalisciense recibió un regalo eterno: el agave, una planta noble que guarda en su interior parte de la historia y la identidad de México.
Desde entonces, generación tras generación ha aprendido a transformar ese legado mediante fuego, paciencia, conocimiento y respeto por la tierra.
En Amatitán, cuna de esta tradición, el tiempo transcurre entre montes y campos de agave azul. Es aquí donde la historia de un hombre se entrelazó con la historia del tequila.
Don Luis es una figura de carácter firme, un líder respetado y alguien cuya presencia ha marcado el rumbo de quienes lo rodean. Para su gente no es necesario explicar quién es; basta con decir: “El Jefe”.
Proceso
JIMA
Durante la jima se retiran las pencas para obtener la piña madura del agave. Una selección y un corte cuidadosos permiten trabajar con la materia prima en condiciones adecuadas y contribuyen a desarrollar un perfil limpio desde el origen.
COCCIÓN
La cocción lenta transforma los almidones presentes en el agave en azúcares fermentables. Durante esta etapa comienzan a desarrollarse notas características de agave cocido, caramelo y miel.
FERMENTACIÓN
Durante la fermentación, los azúcares se transforman y se desarrollan distintos compuestos aromáticos. El control de este proceso contribuye a definir el equilibrio, el carácter y el perfil sensorial del destilado.
DESTILACIÓN
La destilación permite separar y seleccionar cuidadosamente las distintas fracciones del líquido fermentado. Mediante cortes definidos se obtiene un destilado de perfil limpio, cuerpo estructurado y presencia clara del agave.
MADURACIÓN
En las expresiones que pasan por barrica, el contacto con la madera incorpora gradualmente notas de vainilla, caramelo, especias y roble tostado. El tiempo de maduración también influye en el color, la textura y la profundidad aromática de cada tequila.